Como no podía ser de otra forma, no he podido evitar la tentación de vomitar otra vez. He dudado entre iniciar un nuevo blog (que por supuesto de nuevo no tendrá nada) o continuar con este que total, ya está hecho.
Me gusta llamar EPILOGO a este post. Y me gusta la idea de que a partir de ahora todo lo que publique se convierta en un epílogo pues así ha de ser. Al fin y al cabo no será más que la repetición de la repetición, hasta el hastío (el mío y el de los demás).
Ahora todo sigue en stand by otra vez. Indudablemente todo ha cambiado, de repente. A su perplejidad aquella noche (dichosa noche alcohólica) le sucede ahora una especie de expectación por ver qué va a ocurrir, cómo vamos a manejar esta situación.
Su llamada fue ciertamente inesperada: sábado después, mañana. Tú quieres decirme algo, sentenció. Silencio. Calada. Exhalación. No, en absoluto.
Silencio. Perplejidad. Bueno, pues sí pero ya hablaremos.
Yo sé qué tienes que contarme.
Más silencio. Calada dolbe. Exhalación intensa. Midiendo tiempo,palabras.
Lo de ayer fue extraño y me gustaría que las cosas siguieran como están.
Cigarro apurado hasta el filtro. Pausa. Enciendo otro.
Pero no te sientas incómoda por favor. Yo no lo estoy.
No, pero es raro y quizá deberíamos hablarlo...
Ok, ya hablaremos.
Ciao.
Dos cigarros después y todo había cambiado de repente. Ahora todo tenía sentido al fin. Había conseguido hablar sin hablar, decir sin decir. Todo con gestos, miradas y roces.
Tres días de silencio absoluto y cierta desesperación, rotos al final por otro mensaje inesperado.
Estaré por ahí esta tarde por si te apetece tomar algo.
Extrañeza de nuevo. Preparación. Análisis. Estudio. Tranquilidad fingida.
Cigarro. Cigarro. Cigarro. Cigarro. Cigarro. Cigarro.
Ok, allí nos vemos.
Hora y media de relax. Obviando cualquier referencia al viernes. Tonterías salpicadas de profundidades. Miradas sostenidas. Silencios larguísimos pero no incómodos. Sonrisas. Roces. Risa. Sin nervios pero con cierta sana tensión.
Llega la hora. Los besos son más intensos que de costumbre. Duran más de lo normal. No te vayas, ahora no. Quédate más. Deja que vaya saliendo poco a poco, que no termine todavía que está por llegar. Está por decir. Está por explicar.
Pero se va. Me voy.
Abrigado hasta el cuello ni siquiera me giro para ver si ella me devuelve la mirada.
Yo subo. Ella baja.
Hasta hoy.
Mensajes inconexos, de cortesía. Intercalados entre cigarros y pensamientos cíclicos y reiterativos.
Cigarro. Cigarro. Cigarro.
Mensaje. Mensaje. Mensaje.
Me gustaría que no te hubieras ido. Espero que estés pensando detenidamente todo.
Intenta darte cuenta de lo que hay. Házmelo fácil. Siente que te quiero.
Siente que estoy enamorado de tí.
Esta semana volveré a verte. Seguro.
Esta semana volveré a intentarlo. Mentira.
Sin embargo seguirás mirando como sólo lo has hecho a partir del viernes. Como esa tarde de tonterías y profundidades: mientras yo hablaba mirando a la puerta clavabas tus ojos en mí sin pestañear.
Ojalá estés hecha un lío. Ojalá tengas dudas.Ojalá quieras saber más.
Estoy dispuesto a hablar. Pero no te vayas.
Ahora no.
Me dieron ganas de decirle a uno que anda por allí:
- Che, no jodamos, hacémela fácil.
Porque lo es.
Lo raro es que siendo tan fácil, se manifieste tan complejo.