Un mes extraño, como todo últimamente...

Las confesiones, más bien explicaciones profundas pues ya estaba confesado han supuesto un pequeño desahogo, un alivio cuya duración aún está por ver...

Pero sí, han sido un alivio.

A pesar de ello el tiempo transcurre lentamente, muy lentamente y su propia velocidad lo hace todo inaguantable.

Aparentemente hay una especie de stand by aunque de vez en cuando surgen pequeños destellos de proximidad... roces, miradas prolongadas, esa sensación incómoda de prolongar aún más el tiempo deseando que no te marches, que no se marche...

Y sin embargo se ha repetido aquel trueno de hace un mes, otra vez. En la soledad de una habitación, en la tranquilidad de una tarde tardía pre otoñal, el apremio del abrazo, del beso, ha vuelto a surgir. Esta vez con una intensidad pasmosa, de vértigo... tanto que tuve que salir a respirar profundamente por unos segundos mientras veía anochecer...

Sensaciones crepusculares. El momento perfecto para confundirlo todo.

Esa intensidad precedió la confesión, la explicación, la búsqueda de un alivio no encontrado, no satisfecho...

¿Sentías lo mismo?
¿Querías hacerlo?
¿Tú expresión era de duda, de deseo, de perplejidad?

No puedo entenderlo...